¿Sabías que una maratonista sufrió de calambres en unas Olimpiadas?

¿Sabías que una maratonista sufrió de calambres en unas Olimpiadas?

¿Sabías que una maratonista sufrió de calambres en unas Olimpiadas?

Esta historia es algo realmente impresionante, inspirador e histórico, el llevar tu cuerpo al límite con lesiones, el llevarlo a un exceso más que limite, con múltiples calambres y deshidratada y poder terminar una maratón mundial, una de las más importantes a nivel internacional y probablemente si no que la más importante… Pues bueno, tal cual como suena, esto le sucedió a una maratonista profesional en unas olimpiadas que a pesar de que tenía todo en su contra, de que estaba, como dice aquella popular frase ¨contra el viento y la marea¨ logro terminar el maratón con estas terribles contracciones en sus músculos, llamados espasmos musculares… Más popularmente conocido como Calambres y la historia al detalle cuenta lo siguiente:

¿Sabías que una maratonista sufrió de calambres en unas Olimpiadas?

En las olimpiadas de Los Ángeles del año 1984, Gabriela Andersen, la cual es una atleta suiza, logro concluir esta maratón mundial deshidratada y con medio cuerpo paralizado a causa de los terribles calambres. Ella logro cruzar la línea de meta haciendo puros eses y, aunque no logro acabar de primera, pero claro por obvias razones, quedo en el puesto 37, pues esta fue ovacionada por el público como si hubiera ganado el maratón, por tal proeza, de terminar una maratón con prácticamente todo el cuerpo paralizado por los espasmos musculares. Cabe destacar que esta maratón fue la primera maratón femenina en unos JJOO Juegos Olímpicos.

Gabriela Andersen-Schiess nacida en Zûrich el 20 de marzo de 1945, es una corredora profesional de maratón suiza y tiene una historia muy conmovedora, esta maratón sucede en los JJOO de 1984, la ganadora de este fue Joan Benoit  Después de la carrera les dijo a los periodistas que quería terminar la carrera, ya que esta podría ser su única oportunidad olímpica debido a sus treinta y nueve años. Ella llego en el puesto 37 entre 44 corredoras, pero fue más aplaudida que la medallista de oro Joan Benoit.

El hecho es considerado hoy en día uno de los mayores ejemplos de perseverancia, triunfo y espíritu olímpico.

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